La risa facilita la adaptación, nos permite romper barreras y acercarnos a los demás, aprendiendo a relacionarnos. La alegría da felicidad y ésta fomenta nuestra salud.
Es algo natural en nosotros, nos acompaña desde que nacemos, simplemente la tenemos que encontrar.
Cuando nuestra alegría fluye nuestra sangre circula y estimula el sistema inmunitario, reduce los niveles de la hormona del estrés.
La risa relaja la musculatura esquelética de brazos y piernas aumenta la frecuencia cardiaca, libera los sentimientos negativos como la frustración e ira, alivia el dolor y facilita la respiración.
Se relentiza el proceso del envejecimiento y se puede hacer a cualquier edad. Siempre forma parte de nosotros, nos da gracia en nuestro movimiento y nos permite liberarnos de prejuicios que tanto nos esclavizan en el mundo de nuestras relaciones. También nos ensena a armonizar y controlar nuestra personalidad distendiendo los puntos de tensión tanto en nosotros como en los demás.
Nos facilita recuperar nuestro sueno y favorece el descanso, la digestión y el ejercicio. Doscientos espamos de risa equivalen a diez minutos de jogging.
Así manejando esta cualidad se puede mejorar nuestra salud y aprender a relacionarnos con los demás permitiéndonos sentirnos más ligeros y más espontáneos.

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